“ESTO NO ES PARA PICONES”



 Sentarse a hablar de política con un funcionario público es una tarea bastante difícil. Él creerá que uno está buscando hacerle pisar algún palito (si es que lo hay), y uno tenderá a dudar de cualquier cosa que diga, porque aunque haya gente que haga bien las cosas ya casi nadie cree en el Estado. Consultas específicas y réplicas con muchos datos fueron parte del pin pon de preguntas y respuestas entre periodista y ministro.

¿Se acuerda usted cómo recibió la gestión cuando asumió?

Cómo no acordarme. Ha sido grande el desafío, había una buena infraestructura cultural, eso no se duda. Teníamos un muy buen Teatro de la Provincia, una Casa de la Cultura, el Complejo Museológico, una Coordinación de Bibliotecas y de Archivos. Pero faltaba el contenido, un contenido que se acerque a todos y que muestre que la cultura no sólo está vinculada al hecho artístico, que es algo fundamental y transcendental, sino que también tiene que ver con valores, con construcción de ciudadanía, con inclusión, con modos de vida, tiene que ver con el sistema fundamental de derechos.

Lo que se busca desde esta gestión es empoderar a la sociedad civil y generar un fortalecimiento institucional desde abajo hacia arriba.

¿Cómo se logra?

Tuvimos convenio con la gente de la Unión Salteña de Escritores, con la Asociación de Actores de la filial Salta, con M.I.A.S. Tenemos convenios con los distintos colectivos que nuclean a trabajadores de la cultura para, a partir de eso, generar algunas acciones y proyectos en conjunto.

Con la Unión Salteña de Escritores hemos creado un Fondo Editorial. Publicamos en dos años y medio más de 75 títulos. En abril presentamos dos libros que yo creo que son fantásticos: “Las obras completas de Jacobo Regen” y “El Oficio del Árbol” de Morandini.

Le dimos la posibilidad a los autores nuestros de que se expresen, pero también salimos a buscar obras de muchos creadores que no participaban de los concursos literarios por múltiples razones. Tal vez por una cuestión de desconfianza, tal vez por una cuestión de falta de interés. Y ahora uno tiene “El Pachamama de Kusilla kusilla”, del profesor Santos Córdoba de San Antonio de los Cobres, tenemos obras de Aguaray, tenés obras de Santos Vergara y de la gente de Orán también publicadas.

Lo mismo hicimos con la Asociación de Actores filial Salta, con M.IA.S., con los fines de facilitar el uso de la infraestructura cultural de una manera diferencial y que ellos tengan un incentivo para hacerlo.

Y hemos generando una herramienta que ha dado la posibilidad de que todos los trabajadores y los gestores culturales puedan presentar su proyecto y sumarlo a la gestión pública a través de la creación del Fondo Ciudadano de Desarrollo Cultural, que pocos antecedentes hay a nivel país de algo que se haga en ese sentido.

¿Cómo surge el Fondo Ciudadano?

Nace de una idea de gestión de gobierno del Doctor Urtubey, que es la de democratizar el acceso a los bienes y a los servicio, generar políticas públicas participativas. Y nosotros, desde el ámbito de la cultura, tomamos el guante y armamos esta estrategia que permite que cualquier persona, sea cual sea el proyecto pueda presentarlo, concursar y llevarlo adelante, enriqueciendo también la mirada de uno. Pero, además de los programas que tenemos en cada uno de los organismos, la idea era sumar esa visión de los trabajadores y gestores culturales.

Y en dos años y medio que llevamos de experiencia con el Fondo Ciudadano se han seleccionado 325 proyectos y se los ha financiado a través de $6.400.000 pesos que se ponen directamente en manos de la gente.

¿Qué hacemos? Le asignamos directamente la plata a los que salen beneficiarios. Después tienen que hacer una rendición de las cuentas y lo devuelven con una ayuda social.

Por ejemplo, el que ganó para publicar un libro, para grabar un disco o para hacer algún taller. A ellos lo que les pedimos es que lo replique en un CIC, en un barrio, en un contexto de encierro, en alguna escuela.

Tratamos de que haya una devolución para fortalecer la solidaridad y el tejido social.

Recién habló de la gente que vive en contextos de encierro ¿tiene alguna política cultural que contemple ese sector? ¿Eso sale de una gestión de ustedes o de una solicitud desde el penal?

Ha sido un poco y un poco. Muchas veces hemos ido allá y, otras veces, cuando ellos requieren algún tipo de servicio tratamos de acompañarlos. A veces no es fácil articular estas cuestiones, pero lo hemos hecho, yo creo que con el tiempo hemos ido ganando en la buena predisposición de todas las partes del Servicio Penitenciario y del Ministerio de Seguridad para llevarlas adelante.

En el caso nuestro no sólo lo hacemos por solidaridad sino también lo hacemos como una política de incluir a través de la cultura.

¿Cómo se hace para llegar a toda la provincia?

Ese ha sido el desafío más grande, de romper las barreras e ir por los distintos municipios. Algunas de las herramientas son programas como Cultura entre todos y el ciclo Diálogos.

Hemos rendido homenaje a los distintos trabajadores y a personas destacadas de los distintos pueblos. No sólo son personas de éxito los son famosos, nosotros hemos honrado a personas que tal vez no son conocidas pero en términos culturales son referencias para un pueblo, como por ejemplo Catalino Ramos en Güemes.

Hemos dado formación y capacitación a los directores de Cultura y Turismo de los municipios y también a los gestores culturales. La capacitación era una deuda pendiente, en un trabajo articulado con el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, hemos logrado conformar una Tecnicatura en Gestión Sociocultural, era algo que los salteños nos debíamos. No había personas formadas, todos eran hechizos o personas que han estudiado en otro lugar, no había una tecnicatura que dé cabida a aquellos que tenían inquietudes para profesionalizarse en ese ámbito. Hoy la tenemos.

¿Y por qué es una necesidad?

Uno puede comparar lo que pasa en otros ámbitos de la gestión y de actuación pública y se puede encontrar con muchísimos currículos de Abogados, Contadores, Licenciados en Comunicación, pero no teníasun Técnico en Gestión Sociocultural, alguien que sepa cómo abordar la gestión sociocultural con todas las implicancias que ello significa.

Hablando de eso, usted es abogado ¿qué conocimientos tiene nivel cultural?

La pregunta esa me la hicieron apenas asumía. Quienes la formulaban tienen una concepción netamente artística, pero creo que la vinculación del hombre con la cultura es primaria. Es una cuestión fundamental, la cultura tiene que ver con valores, con construcción de ciudadanía, no netamente con lo artístico.

¿Cuáles son los desafíos actuales que tiene el Ministerio de Cultura y Turismo?

Hasta ahora sólo hemos hablado de cultura, que es sumamente apasionante, pero creo que la conjunción de las áreas es fundamental, sobre todo en nuestra provincia y en la región Norte por lo que significa en términos culturales y turísticos.

El salteño es orgulloso de lo que tiene, de su pasado, pero Salta es una provincia netamente dinámica, se moviliza, la inmigración ha hecho lo suyo, no ha sido una región cerrada sino que ha sabido también tamizarse con los aportes de distintas culturas y con los tránsitos. Hoy por hoy es una provincia que tiene 1.200.000 personas pero que recibe 1.600.000 arribos turísticos por año.

Pero detrás de los números hay gente, hay empleo, hay generación de oportunidades en los propios contextos. Son 19.000 las personas que en Salta capital, directa o indirectamente, trabajan vinculadas al turismo.

Habla de turismo ¿cómo hacer para que no se pierda la identidad con toda la mixtura que se constantemente?

No hay que tenerle miedo sino todo lo contrario, creo que alimenta al ser salteño esa posibilidad de encuentro con otras culturas y Salta no va a perder tampoco su esencia. La identidad no se pierde, si se va transformando, y eso también está bueno.

¿Cómo responden desde cultura a las críticas negativas?

Es imposible conformar a todos, nosotros tenemos claro que hemos tratado de abrir las puertas para todos, las que son fundadas las escuchamos, vemos si hay algo que se puede cambiar y mejorar. Hay que saber convivir con las críticas, esto no es para picones. Hay que tratar de construir con todos, las puertas están abiertas.

Hay que seguir rompiendo resistencias y sumar para que todos puedan sentirse parte de esto. Ese es un poco el objetivo, en algunos puntos nos vamos a poner de acuerdo, en otros no, pero siempre el destinatario de la acción cultural es el ciudadano.

Y hablando de críticas ¿autocríticas?

Nos falta muchísimo. El desafío es seguir apuntalando, seguir trabajando, transfiriendo recursos y competencias, y seguir haciendo una construcción colectiva de la cultura. Hemos tratado de abrir las puertas y construir, pero falta un montón.

Esa apertura significa también potenciar el nivel de demandas, eso está bueno que ocurra. Hoy te piden más cosas, te piden más intervenciones, en un hospital, en una sala, en un contexto de encierro. La cultura no sólo se desarrolla en los ámbitos culturales como tradicionalmente estábamos acostumbrados a hacerlo.

Soñamos con tener un plan estratégico, que se pueda conformar con la mirada de todos, estamos sentando las bases para eso, dialogando con los distintos sectores y actores en cada uno de los municipios. Se va tejiendo algo muy bueno a nivel social y, a partir de eso, surgen demandas que hay que atender.

¿Para qué sirve la cultura?

La cultura es fundamental, es como si en una casa uno tuviese los distintos ladrillos y te falta la mezcla que los una. La cultura le da unidad a cualquier acción y es importante para construir ciudadanía, para sentirse parte de algo. Obviamente, también para gozar de un rato de esparcimiento, para disfrutar, para viajar imaginariamente, para conocer sobre lo que sos.

Como lo dice la UNESCO: “un desarrollo que no contemple el crecimiento o el mejoramiento de la cultura es un desarrollo sin alma”, así que es el alma del pueblo.

Fuente: Revista Encultura N° 14

[signoff predefined=”Signoff 1″ icon=”brush”]Texto: Luciana Cassina – Foto: Ornella de Petris[/signoff]

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