CON LOS OJOS CERRADOS


 

Brenda, Agustina, Sebastián y Elvio son integrantes de Empacho Teatro a Ciegas, un grupo de teatro cordobés que llega a nuestra ciudad con una propuesta que promete despertar todos nuestros sentidos. Ya se vendieron las entradas para las dos funciones del sábado 3, quedan muy pocas para la segunda puesta del domingo 4 y algunas para la presentación del miércoles 7 de marzo.

Para quienes no estamos acostumbrados, se hace difícil pensar y hablar con términos que no hagan referencia a lo visual, es por esa razón que ir a vivir la obra se convierte en una oportunidad que no hay que dejar pasar. Es una obra para sentir, que te obliga a reavivar una serie de sensaciones que están, pero adormecidas, en nuestro cuerpo.

Antes de entrar a la sala hay que dejar en una mesita dos cosas: la vista y los prejuicios. Al salir vas a recuperar la visión, pero tal vez un poco cambiada, no te asustes: tu mirada sobre las cosas va a ser diferente. En cuanto a los prejuicios, queda en cada uno dejarlos en la mesita o agarrarlos y aferrarse a ellos nuevamente.

Avilé Legomiá (Presencia Gitana) es la obra de teatro con la que se presentarán en La Ventolera. Cuenta la historia de una mujer criolla que se introduce en el mundo gitano. Entre otras temáticas, se hace una importante referencia a las relaciones de poder y a las relaciones de género, tanto dentro de la comunidad gitana como fuera de ella. Presencia Gitana aborda cuestiones bastante fuertes y salen a la superficie algunos de los tantos prejuicios que conforman nuestra realidad diaria.

El relato está basada en un hecho real, fue la consecuencia de una investigación que hicieron algunos de los integrantes del grupo en un barrio gitano de la ciudad de Córdoba. Agustina y Brenda tuvieron la oportunidad de estar con ellos, de visitarlos, de asistir a un casamiento. Y partir de esas experiencias nace la obra.

Recomiendan que los asistentes sean mayores de 13 años ya que toca temas delicados, como para llevar a toda la familia desinformada a vivir una de las funciones.

Las entradas se venden sólo de manera anticipada y los interesados pueden adquirir la suya conectándose con los integrantes de Empacho Teatro a Ciegas. El teléfono de contacto es: 0351 – 152630187

Entrevista: “Empezamos jugando a ciegas”

Periodista (P): ¿Cómo arman una propuesta que deja de lado lo visual?

Brenda: Todas nuestras obras son hechas para el teatro a ciegas y siempre son protagonistas los otros sentidos. Cada creación tiene su proceso de desarrollo y trabajamos desde esa no visión.  Todo va a pasar por los otros sentidos y vamos pensando cómo hacer para provocar ciertas sensaciones con un aroma o con un gusto. Nosotros nos reeducamos como creadores para armar algo sin nada de visión.

P: ¿Cómo surge la elección de hacer teatro a ciegas?

Brenda: Fue a partir de la relación que teníamos con Camilo, el hijo de una amiga que es ciego. Empezamos a ver cómo hacer un teatro distinto, un teatro inclusivo, que sea para todos. Que tanto las personas ciegas como las videntes puedan vivir un espectáculo en las mismas condiciones y sin perderse de nada.

Sebastián: Lo que nosotros hacemos es descartar el código visual y proponer que toda esa información ingrese por otro sentido. Ya sea porque un personaje lo dice, ya sea porque el aroma te da la pauta, ya sea porque usamos un sabor para atraer un recuerdo de la escena anterior.

P: ¿Cómo reaccionan los más chicos al experimentar este tipo de propuestas?

Brenda: Los más chiquititos le tienen miedo a la oscuridad. A partir de los 9 años tienen ese miedito, pero aflojan.

Elvio: Los más grandes tienen el miedo, pero a su vez, vuelan con la fantasía, se imaginan personajes fantásticos.

Brenda: Con Ariel,nuestro compañero ciego, hacíamos un trabajo muy interesante en los colegios porque, después de las funciones, se armaba un debate. Los chicos le preguntaban de todo. Trabajamos la inclusión desde los más chiquititos. Entonce se dan cuenta de que Ari es una persona igual que nosotros, por más que sea ciego.Y está bueno para que se pierda la lástima.

 

P: ¿Fue difícil el proceso de aprender a trabajar con el resto de los sentidos, de ir acostumbrándose a esos otros códigos?

Brenda: Empezamos jugando a ciegas. No fue difícil, al contrario, fue divertido, muy llenador, salieron un montón de ideas y quebramos con el pensamiento que teníamos como teatreros, que es tan visual. Pasó por un proceso de investigación re linda y re divertida. Nunca fue un problema. Ahora tenemos otra cabeza, todos los pensamientos que teníamos para hacer una obra de teatro cambiaron y  ahora pasan por otro lado.

Sebastián: Tenés que descartar vestuario, escenografía, iluminación.

P:  Se ahorran unas cuantas cosas.

Brenda: Pero tenemos muchas otras.

Sebastián: Acá, para que la gente te entienda un gesto, por ahí le tenés que dar una mano. Tenés que tocarla de una manera en la que no se asuste o que no se sienta invadida. Es otro acercamiento al espectador.

En nuestras obras, la idea es esa: reproducir la instancia de ceguera, que la gente se enfrente un ratito a no ver e ir pasando por las situaciones que van viviendo los protagonistas de la obra.

Cuando entran, los espectadores van dando pasos muy chiquititos, casi en posición como de cubrirse y a los 15 minutos, la gente empieza a moverse sola, empieza a explorar, a tocar las cosas, a veces se meten dentro del juego de la obra, a veces no.

Elvio: Uno de los principales hechos a los que se enfrenta el espectador es la confianza. El hecho de saber que va a tener a alguien que lo va a llevar, que lo va a poder cuidar y a poder guiar, sin poder ver.

Además, cada uno, con su historia personal se enfrenta a sus propias inseguridades, a sus propios miedos. Hay gente a la que le da inseguridad caminar a ciegas, hay otros que no van a comer pero para moverse no tienen problemas. Cada uno se enfrenta a un desafío personal, más allá de que está vivenciando un espectáculo en grupo.

Sólo nos queda salir y entregarnos a la experiencia.

TEXTO: LUCIANA CASSINA

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