EL PÚBLICO INFANTIL ES UNA MASA



Todos tenemos hijos o sobrinos que nos tironean de la ropa no sólo reclamando atención sino también pidiéndonos música para bailar y cantar. Llegado el momento es difícil pensar en hacerles escuchar otra cosa que no sea Walsh o Pescetti, pero hay algo más.

Diego, Alejandro, Sebastián, Eugenio y Emiliano son los integrantes de Juanetes, banda que se formó después de la disolución de Mr. Rogers.

Trabajar con los más chicos es un desafío mucho mayor, el público infantil es más sincero y no tiene problema en decir si algo no le gustó. Conformarlos se convierte en una tarea de interpelación constante.

Cuando algún roquero intransigente asiste a alguno de sus espectáculos se siente sumamente orgulloso y hasta derrama lágrimas al ver a su retoño entre todas esas criaturas aprendiendo a poguear. Algunos hasta sienten nostalgia y confiesan que les hubiera gustado que existiera algo así en su infancia.

Sebastián confiesa que el único público al que se dirigió seriamente es el infantil y lo toma como todo un desafío. A él le toca el papel de animador, más conocido como frontman, y su rol además de cantar es el de interpelar a los chicos todo el tiempo. Por otro lado, Alejandro considera que es más difícil que laburar con los grandes porque son mucho más sinceros como público. “Si no les gustó lo que tocaste se van o no te dan bola” concluye.

¿Y cómo se hace para mantener la atención de los chicos? Es la pregunta que se desprende.

Diego: Yo creo que el Seba tiene un rol importante. No sé si él alguna vez reflexionó sobre la pedagogía infantil, pero lo tiene muy incorporado y esa es la única. Buscar en los gestos, en las miradas y eso es muy propio del cantante de rock que sabe dirigirse al público. Algo de lo cual carecen muchos vocalistas salteños. Esa capacidad de dirigirse y generar complicidad con el público.

Alejandro: Creo que una herramienta fuerte también es la de generar un ambiente en el que los chicos por ese rato que dure el show se desestructuren y bailen. De hecho tenemos una canción que ha traído resultados bastante violentos. Se llama “Berrinche”, que es un minuto y medio de Punk puro al palo, y yo al principio tenía miedo de tocarla en un cumpleaños. Decía: “nos van a sacar a patadas de acá.”

Diego, vos decías que la interpelación es algo que le falta a las bandas de rock local.

Diego: Son muy pocos en Salta los frontman que han logrado Pararse e interpelar al público. No todos están obligados estéticamente, me cuesta mucho verlo a Iván de Gardenia haciendo eso, pero por el tipo de música que hace, por ahí su nexo con el público es otro. Pero me tocó ver bandas con una propuesta en el plano del ska, del rggae, del hardcore, son géneros en los que tenés que agitar y acá no pasa nada.

Yo creo que Gnomo y Firu son vagos que cuando tocan crean ese vínculo con el público, esa empatía para que se sienta identificado. Ahí hay una parte del secreto.

¿Cómo piensan que influ­yen Juanetes en ese público que hace poco empezó a ca­minar?

Diego: Estoy convencido y me sentiría muy satisfecho de saber que a más de un pibe vamos a terminar marcándole la infancia. Aunque sea con un recital, como la banda de su in­fancia, sé que lo vamos a lograr. Me encantaría que esto sea se­milla y que en 15 años se cruce alguien y diga: “Viejo, yo te veía cuando era pendejo”.

Sebastián: Lo único que yo pretendo de esto es que un pibe de hoy, dentro de 20 años le haga escuchar nuestra músi­ca a su hijo. Para mí, con eso en particular, misión cumplida.

¿Cómo hacen con el tema de escribir música para chicos?

Sebastián: No hay mucha di­ferencia, porque la idea de can­tarle a los chicos es trasmitirles algo que es real, que nos pasa por dentro. No les vamos a pintar una fantasía que no es. Tenemos que bajar y buscarle ese término o esa realidad que le cree la chispa al pibe y se ría de lo que dice la canción o lo deje pensando.

Diego: Estamos trabajando en una canción donde habla­mos sobre los defectos de los padres, el reclamo de un niño.

Entonces nosotros mismos hacemos un mea culpa y es cambiar la voz, el niño enuncia. La música creemos que es uni­versal y no por ser crudo me­lódicamente o sonoramente al niño lo alejás.

Sebastián: Para nosotros es muy importante que la gente se interese, que los padres de los pibes nos tiren buena onda, que los pibes por ahí se metan por Facebook, que es su mundo hoy y nos escriban: ¡Ehhh Jua­neteeeees! Está bueno.

[signoff predefined=”Signoff 1″ icon=”brush”]Texto: Luciana Cassina – Foto: Facundo Vilardel[/signoff]

Fuente: Revista Encultura Nº 17

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