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Salta, AR
14 agosto, 2026
Encultura

“La verdad que me llena el alma, me encanta”

Después de más de tres décadas dedicadas al humor, el cordobés continúa explorando nuevos formatos y esta vez se anima a cruzar dos mundos que, a primera vista, podrían parecer distantes: el humor y la música sinfónica.

El resultado es “Flaco Pailos Sinfónico”, un espectáculo que presentará en Salta el próximo 15 de agosto en la Usina Cultural y que propone una combinación de sketches, historias, chistes, música clásica, folclore, canciones de los Beatles y fragmentos de bandas sonoras y series.

Yo siempre me acuerdo que el primero que fui a ver fue el de Cerati, acá en Córdoba, en el Teatro San Martín. La verdad que salí alucinado”, cuenta Pailos al recordar aquellas primeras experiencias con espectáculos sinfónicos. Después llegaron otros artistas y, en algún momento, se hizo una pregunta: “Bueno, le toca al humor, loco”.

Así nació la idea de llevar su propio universo humorístico a un formato sinfónico.

Cuando el humor se encuentra con una orquesta

Para construir el espectáculo, Pailos trabajó junto a los integrantes de la Camerata Córdoba, siete músicos que lo acompañan durante la presentación. El proceso fue también una experiencia de intercambio creativo.

“Les propuse: ‘Chicos, miren, tengo esta idea, hay un sketch al principio, después hay un par de historias que son conocidas mías, pero están todas musicalizadas. Podemos meter música clásica”, relata.

La idea fue tomando forma junto a los músicos, incorporando diferentes estilos y recursos. El resultado es un espectáculo en el que la música no funciona solamente como acompañamiento, sino que se convierte en parte fundamental del humor.

Uno de los momentos del show juega con una parodia del Chaqueño Palavecino, mientras que otro presenta al particular “Capitán Jack Espárrago”, un pirata que permite introducir la música de Piratas del Caribe. También aparecen Beethoven, Chopin y Mozart, además de un homenaje a los Beatles que nació, justamente, de una improvisación durante una función.

“Esa improvisación quedó en el show porque fue tan bárbara que quedó”, cuenta entre risas.

“Es un espectáculo de una hora y media que, si bien tiene su hilo conductor, también da para improvisar muchas cosas”, explica.

Un humor para distintas generaciones

Con más de 35 años de trayectoria, Pailos reconoce que una de las claves de su carrera fue aprender a construir un humor capaz de atravesar generaciones.

“Yo fui aprendiendo a hacer un humor más transversal”, señala. Y cuenta que en sus presentaciones es frecuente encontrarse con padres, hijos y nietos que conocen su trabajo.

Esa experiencia también modificó su manera de pensar los espectáculos. Para Pailos, construir humor implica reconocer referencias que puedan ser compartidas por públicos diferentes.

Así ocurrió, por ejemplo, con espectáculos como “Piratas del Aljibe”, inspirado en Piratas del Caribe, o “Harry Torpe”, una parodia de Harry Potter.

“Yo he aprendido con el tiempo a dónde apuntar”, sostiene.

En Pailos Sinfónico, esa búsqueda aparece nuevamente. Las referencias a Mozart, Beethoven, películas, series y canciones de distintas épocas permiten que cada espectador encuentre algún elemento conocido.

Pero además sucede algo que para el humorista resulta especialmente valioso: personas que nunca habían visto una orquesta en vivo se acercan por primera vez a la música sinfónica.

“Hay gente que nunca había visto una orquesta en vivo”, cuenta. Incluso recuerda el mensaje de un espectador que le dijo: “Yo estaba en la primera fila y nunca vi un contrabajo”.

Para Pailos, esa posibilidad de acercar nuevos públicos a la música es una de las grandes riquezas de la propuesta.

La experiencia de hacer reír

Más allá del espectáculo que lo trae nuevamente a Salta, la conversación también se detiene en una pregunta central para cualquier humorista: ¿cómo se construye un chiste y cómo se logra que funcione frente a públicos diferentes?

Pailos asegura que la experiencia ayuda, pero que el aprendizaje nunca termina.

“Uno todos los días aprende algo”, afirma.

También reconoce que cada público tiene sus particularidades y que el humorista debe saber leerlas. Por eso, muchas veces adapta sus intervenciones durante la función y recurre a lo que define como sus “caballitos de batalla” para encontrar rápidamente un punto de conexión con los espectadores.

La interacción con el público, dice, es parte fundamental de su trabajo. Incluso cuando una sala parece no reaccionar como esperaba.

Porque, según cuenta, no siempre la respuesta se mide solamente por las risas durante la función. A veces, después del espectáculo, el público se acerca y expresa cuánto disfrutó de la presentación.

Un artista que sigue buscando

Pailos también observa con interés los cambios en el humor y en los formatos de entretenimiento. Destaca el crecimiento del stand-up y la interacción cada vez mayor entre los comediantes y el público, pero también advierte que algunas formas tradicionales, como el contador de chistes, están recuperando espacio.

En ese contexto, él continúa moviéndose entre distintos formatos. Mientras prepara una nueva temporada en Buenos Aires, también sostiene propuestas como “El bufón del pueblo”, donde recupera un registro más cercano al stand-up y a las historias y anécdotas personales.

Pero reconoce que el espectáculo sinfónico ocupa hoy un lugar especial.

“La verdad que me llena el alma, me encanta”, confiesa.

La razón, quizás, está en el grupo que logró formar junto a los músicos y en la posibilidad de que el espectáculo continúe creciendo. “Hemos armado un grupo muy lindo y surgen ideas todo el tiempo”, cuenta.

La cita en Salta

Con humor, música clásica, canciones, improvisación y una buena dosis de complicidad con el público, El Flaco Pailos llegará a Salta el próximo 15 de agosto para presentarse en la Usina Cultural.

Una propuesta que, como él mismo define, busca que el público se lleve algo más que risas: “Van a salir sonrientes y con una onda cultural de toda la música que van a escuchar”.

Una noche para descubrir que, cuando el humor y la música se encuentran, también pueden convertirse en una forma de acercar públicos, generaciones y lenguajes diferentes.

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