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18 junio, 2024
Encultura

¿Quién es Isidoro Zang?

Los libros que publicó son de lo que ve y relata a través de la cámara, no de lo que describe con palabras. 

Isidoro es un señor alto y de pelo blanco. Un señor que siempre se ríe, no importa el tema de la charla, siempre deriva en un comentario que termina en carcajadas. Ese es Isidoro

Además de fotógrafo, observador y poeta, también es una persona sincera, a veces demasiado, pero no es algo que le preocupe. 

Isidoro antes de ser el Isidoro que conocemos muchos, fue el dueño de una óptica hasta que, según él, la destruyó.

¿En qué sentido la destruiste?

Como soy una persona que necesita hablar con otra gente, no sirvo para estar detrás de un mostrador 8 horas. Necesito la libertad de moverme. 

El negocio estaba en la calle Urquiza, entre las dos peatonales. Y bueno, no lo atendía, y después me tocaron épocas difíciles como el Rodrigazo, la época del tanquecito en la puerta del negocio. Eso sumado a cuestiones personales, hicieron que vendiera lo que tenía y estuve 4 años muy mal. 

¿Mal en qué sentido?

Anímicamente y económicamente. Hasta que se me ocurrió preguntarle a Ramiro Peñalva, que estaba en la Dirección de Cultura, si podía ir a trabajar y dar cursos de fotografía.

¿Ya habías empezado a sacar fotos?

A mí la foto siempre me gustó. Me gustaría haber podido estudiar fotografía cuando vivía en Buenos Aires, pero mis padres no quisieron. Porque en la época en la que yo estudié óptica, ese era muy buen negocio. 

El mismo año que me vine a Salta, en el 74, hace casi 50 años, empecé a conectarme con la gente que hacía fotografía y se juntaban en la Peña Española, ahí empecé. Participé de concursos, hice algunas exposiciones, y desde ahí no paré. 

El día que no saco fotos no me siento bien, necesito salir a la ventana y aunque sea sacar la foto de alguna cosa del barrio, sino estoy sonado. 

¿Cómo viviste el paso de la foto analógica a la digital? 

Las personas como yo sentimos el cambio. Antes tenías un rollito de 24 o 36 fotos y no podías hacer tac, tac, tac, tac. Tenías que sacar la foto justa. A lo sumo 2, y ver qué pasaba. Era más complicado. 

Yo tenía las herramientas para hacer las blanco y negro. Pero después pasamos a las fotos color y a las diapositivas había que mandarlas al extranjero para que las revelaran y tardaban dos meses. 

Nunca compré equipo caro, la primera que tuve fue una Fuji que para lo que yo hacía me servía. Inclusive hice casamientos. Y después empecé comprando Nikon, pero tampoco nunca equipos caros.

Se pone de moda un equipo y los fotógrafos lo compran pensando que es lo mejor, y en realidad no. La gente usa lo que el mercado le pone a su disposición, que no siempre es lo mejor, sirve. 

Nunca compré equipos caros, me arreglo con lo que tengo. El año pasado llevaba un teleobjetivo en una campera, me lo robaron y no compré más. Así que trabajo con el lente de kit, tengo un lente 17 – 55 de 2.8, que tampoco lo uso ahora porque es muy pesado para llevarlo y con eso hago las fotos. 

¿Cómo se le pone precio al trabajo de un fotógrafo?

Me enteré que una señora vende las fotos a $2.000 Está haciendo fotos con el celular y está participando de algunas exposiciones con eso. 

Vos tenés 50 años de experiencia, hacés fotos para una exposición y, comparado con esto, la gente pregunta: ¿por qué tan cara? Y bueno, porque la foto es única, porque el enmarcado es único, solo el enmarcado hoy te está saliendo $45.000.

Mi intención nunca fue vender obra. Yo hago la foto porque mi intención es hacer la foto y mostrarla. Si vendo, vendo. No es lo mismo que hacer una foto de casamiento, tenés otra búsqueda. Y a la búsqueda no le podés poner precio fácilmente. 

Estas últimas semanas me pasó dos veces que me pelean el precio. Después van y compran una pilcha por $300.000.

¿Te parece que sirve la crítica?

El artista no hace cosas que le gusten a todo el mundo, él elige lo que quiere hacer. Yo soy de la idea de que yo hago una foto, vos la vas a ver y te gusta, me parece bien; si la vas a ver y no te gusta y me lo decís, también me parece bien. Porque yo no hago cosas para gustarle a todo el mundo. 

Ser artista en Salta es difícil, acá y en la conchinchina. Ser artista comprometido con lo que vos hacés, no con lo que quieren que hagás es difícil, ser contemporáneo implica, de acuerdo a mi conocimiento, que todo entra y todo vale, y no es así, porque es momentáneo y lo que no sirve el tiempo lo decanta. 

El arte, sobre todas las cosas, es un trabajo continuado.

¿Queda algo por inventar?

Para ser innovador, tenés que saber qué es lo que estás rompiendo de antes. Si vos pensás que hacés la foto y antes no la hizo nadie. Estás equivocado.

Hay otra cosa, depende del medio en el que trabajás, se te permita hacer una foto distinta a la que hacen todos. También depende de lo que el medio va a ofrecer. No es lo mismo hacer una foto para El Tribuno que para Página/12.

Uno no se tiene que considerar artista. A mi me dicen artista fotógrafo. Estás equivocado, fotógrafo, eso de artista no. Y fotógrafo, no sé. Yo escribo poesía y eso no me transforma en poeta. Yo no me autodefino como poeta. Tengo un sentimiento nada más, al que le gusta, le gusta, y al que no le gusta.

Si va a durar 100 o 2 días me da lo mismo, yo necesitaba escribir eso. Es como la foto.

¿Cuándo empezaste a escribir?

Hace mucho que escribo, escribía y en casa, uno de mis hijos y la Petisa, mi mujer, me decían: si seguís escribiendo así nos vamos a cortar las venas con una hoja de lechuga.

Un día me enteré de un concurso de poesía en el semanario Nueva Propuesta y me presenté. ¿Cuál fue la sorpresa mía y de la familia que me criticaba? Que me gané el primer premio. Siempre me gustó escribir.

¿De textos tenés algún libro publicado?

Tengo unas cartillas que hice en algún momento. Y un amigo, para la inauguración de la muestra en el Museo de la Ciudad, me hizo un tríptico con 5 poemas.

¿Y de fotos?

Tengo dos. Uno tiene muchas cosas de la época de la pandemia. Se llama “El común de la gente”, y el segundo es de gente del ambiente cultural, de los amigos, retratos sobre todo. 

¿Están a la venta?

Si,los tienen en Doce Letras y en Rayuela.

¿Qué pensás de la fotografía actual y de los fotógrafos salteños actuales?

Los que hacen fotografía como medio de expresión son muy pocos. Los otros fotógrafos están más en el tema del trabajo, son buenos fotógrafos técnicamente hablando, pero la foto social es muy repetitiva. Y como todas las cosas, nosotros tomamos una fórmula, y la seguimos hasta que aparece otra fórmula y vamos para ese lado. 

¿Te considerás fotógrafo?

Me considero un tipo que hace fotos, el tiempo dirá si lo que hice sirve para algo. Posiblemente lo que está en el archivo para las futuras generaciones sirva, porque hay material que va desapareciendo.

¿Te podés definir de alguna forma?

¿Sabés que pasa? Los encasillamientos me molestan. Me puedo definir como una persona a la que le gustan las cosas del arte, de la cultura.

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